¿Para que lavar la banqueta?
Durante estos últimos meses (o quizás semanas, ya ni sé) he estado pensando en mil cosas para “re-inaugurar” el blog; he tenido ideas muy buenas y otras muy malas… Pero nunca se me ocurrió que el post que (posiblemente, eso espero) marcaría mi retorno a la blogósfera trataría de algo tan trivial…
Verán, hoy fui testigo de una de las cosas que más me molestan y me da… pues no sé… trsiteza, creo. Odio que la gente desperdicie agua. Ni siquiera estoy bien segura de por qué odio tanto eso, pero ver una fuga de agua, gente lavando su auto a manguerazo… GRRR. >.<
Caminaba alegremente rumbo al trabajo cuando, al pasar por la iglesia, vi un chavo “regando” la banqueta… Me paré en seco a pocos pasos de la escena pensando si sería buena idea hacerle algún comentario, pero casi me había convencido a mi misma de que no tendría sentido, cuando llegó el señor padrecito. Me acerqué luego de unos segundos de duda y le dije: “Padre, buen día. Disculpe que sea yo tan entrometida, pero… ¿hay alguna razón en particular por la cual el chavo está tirando tanta agua sobre la banqueta?”
Me contestó que sí, que la razón era que la estaba lavando… Y, francamente, tuve que contener mi deseo de decirle al padre algo así como: “¡ay, no MAME! ¿Para qué coño lavan una jodida banqueta?” Y sigo preguntándome lo mismo… ¬_¬
Es una banqueta, por el amor de Dios (jeje, ironía…), ¡no tiene caso lavarla! Una barrida es más que suficiente, creo yo. La banqueta es para que la gente, los perros y otros animales caminen sobre ella… no para que coman o alguna otra actividad que requiera que esté desinfectada, ¡caray!
En fin, le dije al Padre que me disculpara, que mi inquietud era debido a que me parecía mucho desperdicio de agua y que le agradecía su tiempo. Pero me dieron ganas de agarrar a manguerazos al… wey que estaba tirando litros y litros de agua SIN SENTIDO. Y también al que le pidió que hiciera semejante estupidez. Fuese quien fuese.
Cambio y fuera…




